Revista Notarial Notin

    Busqueda avanzada
    Novedades
    eyJidXNxdWVkYSI6bnVsbCwidm9jZXMiOm51bGwsInZvem9wIjpudWxsLCJ0ZXh0byI6bnVsbCwiZmVjaGFzIjpudWxsLCJmZWNoYXNQdWIiOm51bGwsInRleHRvbGVnaWJsZSI6bnVsbCwiZmVjaGFzbGVnaWJsZSI6bnVsbCwiZmVjaGFzUHVibGVnaWJsZSI6bnVsbH0=
    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10070 La legitimación para recurrir puede ser apreciada por la Dirección General y resultar de los documentos presentados con el recurso.
    PROCEDIMIENTO REGISTRAL, LEGITIMACION PROCESAL, PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO, DIRECCION GENERAL REGISTROS NOTARIADO,
    Resumen:

    Con carácter previo procedimental, el carácter genérico de la representación legal o por notoriedad que cita la ley excluye la interpretación de que, para recurrir, es precisa una atribución expresa en la representación voluntaria, y debe entender comprendida la facultad de recurrir en aquellos supuestos en que del conjunto de facultades atribuidas resulte conforme a las reglas del recto criterio que el apoderado está ejecutando la voluntad del poderdante.

    En el supuesto de hecho, el apoderado está facultado para otorgar cuantos documentos públicos y privados sean necesarios o convenientes, incluso escrituras de subsanación. No estamos ante un mero presentante, cuya representación se limita al trámite de la presentación y actos conexos.

    Si no se correspondieren con la realidad ni el derecho que pertenecía al causante ni los espacios del sótano en que aquel habría de concretarse (se dice que la cuota indivisa heredada se corresponde con dos garajes, aunque la escritura de adquisición inscrita sólo menciona uno), no se trataría propiamente de un error, porque se habría alterado o variado el verdadero sentido de los contenidos en el título al expresarlos en la inscripción, de modo que su rectificación exigiría el acuerdo unánime de todos los interesados y del registrador, o una providencia judicial que lo ordenara.

    Se trata realmente de una inexactitud registral, porque el dato que se considera incorrecto se tomó sin error de los títulos que causaron la inscripción.

    Si realmente existe inexactitud, lo que no es competencia del registrador examinar ni decidir, la rectificación requiere el consentimiento unánime de los titulares del dominio y demás derechos inscritos sobre las participaciones indivisas en que se halla dividido el departamento privativo único descrito como dependencia semisótano que se destina a aparcamientos y trasteros, del que se hallan ya transmitidas e inscritas la totalidad de las participaciones indivisas en que idealmente se divide, o en su defecto resolución judicial.

    No corresponde al registrador contestar, como si de una demanda se tratara, a las consideraciones que efectúa el recurrente acerca de: por qué se permite la existencia de sociedades zombis, cuyo representante resulta ilocalizable; la necesidad de regularizar la situación del sótano en que se hallan las plazas de aparcamiento y trasteros, respecto del que en ocasiones se han transmitido setenta y cinco avas partes indivisas y en otras ocasiones setenta y seis avas partes indivisas, iniciativa que correspondería a la comunidad de propietarios; o las presunciones de conflictividad en los trasteros o la situación extrarregistral de agrupación de los dos trasteros que presuntamente correspondían al causante.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10070 La legitimación procesal para recurrir no requiere de un poder ni tiene que ser una facultad expresa (es admisible un poder que faculta para subsanar la escritura).
    PROCEDIMIENTO REGISTRAL, LEGITIMACION PROCESAL, REPRESENTACION VOLUNTARIA, REPRESENTACION, PODER, PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO
    Resumen:

    Con carácter previo procedimental, el carácter genérico de la representación legal o por notoriedad que cita la ley excluye la interpretación de que, para recurrir, es precisa una atribución expresa en la representación voluntaria, y debe entender comprendida la facultad de recurrir en aquellos supuestos en que del conjunto de facultades atribuidas resulte conforme a las reglas del recto criterio que el apoderado está ejecutando la voluntad del poderdante.

    En el supuesto de hecho, el apoderado está facultado para otorgar cuantos documentos públicos y privados sean necesarios o convenientes, incluso escrituras de subsanación. No estamos ante un mero presentante, cuya representación se limita al trámite de la presentación y actos conexos.

    Si no se correspondieren con la realidad ni el derecho que pertenecía al causante ni los espacios del sótano en que aquel habría de concretarse (se dice que la cuota indivisa heredada se corresponde con dos garajes, aunque la escritura de adquisición inscrita sólo menciona uno), no se trataría propiamente de un error, porque se habría alterado o variado el verdadero sentido de los contenidos en el título al expresarlos en la inscripción, de modo que su rectificación exigiría el acuerdo unánime de todos los interesados y del registrador, o una providencia judicial que lo ordenara.

    Se trata realmente de una inexactitud registral, porque el dato que se considera incorrecto se tomó sin error de los títulos que causaron la inscripción.

    Si realmente existe inexactitud, lo que no es competencia del registrador examinar ni decidir, la rectificación requiere el consentimiento unánime de los titulares del dominio y demás derechos inscritos sobre las participaciones indivisas en que se halla dividido el departamento privativo único descrito como dependencia semisótano que se destina a aparcamientos y trasteros, del que se hallan ya transmitidas e inscritas la totalidad de las participaciones indivisas en que idealmente se divide, o en su defecto resolución judicial.

    No corresponde al registrador contestar, como si de una demanda se tratara, a las consideraciones que efectúa el recurrente acerca de: por qué se permite la existencia de sociedades zombis, cuyo representante resulta ilocalizable; la necesidad de regularizar la situación del sótano en que se hallan las plazas de aparcamiento y trasteros, respecto del que en ocasiones se han transmitido setenta y cinco avas partes indivisas y en otras ocasiones setenta y seis avas partes indivisas, iniciativa que correspondería a la comunidad de propietarios; o las presunciones de conflictividad en los trasteros o la situación extrarregistral de agrupación de los dos trasteros que presuntamente correspondían al causante.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10070 Se pretende rectificar la descripción inscrita de la finca -con ocasión de inventariarla en una escritura de herencia-, para decir que la cuota indivisa que correspondía al causante se corresponde con dos plazas de garaje y no sólo con una; han de cumplirse los requisitos ordinarios de la rectificación de los asientos.
    RECTIFICACION ERROR ESCRITURA, RECTIFICACION REGISTRO, HERENCIA, CUOTA INDIVISA, PROPIEDAD HORIZONTAL, GARAJE
    Resumen:

    Con carácter previo procedimental, el carácter genérico de la representación legal o por notoriedad que cita la ley excluye la interpretación de que, para recurrir, es precisa una atribución expresa en la representación voluntaria, y debe entender comprendida la facultad de recurrir en aquellos supuestos en que del conjunto de facultades atribuidas resulte conforme a las reglas del recto criterio que el apoderado está ejecutando la voluntad del poderdante.

    En el supuesto de hecho, el apoderado está facultado para otorgar cuantos documentos públicos y privados sean necesarios o convenientes, incluso escrituras de subsanación. No estamos ante un mero presentante, cuya representación se limita al trámite de la presentación y actos conexos.

    Si no se correspondieren con la realidad ni el derecho que pertenecía al causante ni los espacios del sótano en que aquel habría de concretarse (se dice que la cuota indivisa heredada se corresponde con dos garajes, aunque la escritura de adquisición inscrita sólo menciona uno), no se trataría propiamente de un error, porque se habría alterado o variado el verdadero sentido de los contenidos en el título al expresarlos en la inscripción, de modo que su rectificación exigiría el acuerdo unánime de todos los interesados y del registrador, o una providencia judicial que lo ordenara.

    Se trata realmente de una inexactitud registral, porque el dato que se considera incorrecto se tomó sin error de los títulos que causaron la inscripción.

    Si realmente existe inexactitud, lo que no es competencia del registrador examinar ni decidir, la rectificación requiere el consentimiento unánime de los titulares del dominio y demás derechos inscritos sobre las participaciones indivisas en que se halla dividido el departamento privativo único descrito como dependencia semisótano que se destina a aparcamientos y trasteros, del que se hallan ya transmitidas e inscritas la totalidad de las participaciones indivisas en que idealmente se divide, o en su defecto resolución judicial.

    No corresponde al registrador contestar, como si de una demanda se tratara, a las consideraciones que efectúa el recurrente acerca de: por qué se permite la existencia de sociedades zombis, cuyo representante resulta ilocalizable; la necesidad de regularizar la situación del sótano en que se hallan las plazas de aparcamiento y trasteros, respecto del que en ocasiones se han transmitido setenta y cinco avas partes indivisas y en otras ocasiones setenta y seis avas partes indivisas, iniciativa que correspondería a la comunidad de propietarios; o las presunciones de conflictividad en los trasteros o la situación extrarregistral de agrupación de los dos trasteros que presuntamente correspondían al causante.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 Es preciso que el título inmatriculable no sea meramente declarativo y que la documentación se haya creado artificialmente con el objetivo de producir la inmatriculación; extremos que puede y debe apreciar el registrador.
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, FRAUDE LEY, CALIFICACION REGISTRAL, PARTICION HERENCIA
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 La aportación de gananciales, tras una adquisición hereditaria, es título traslativo hábil para provocar la inmatriculación.
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, FRAUDE LEY, APORTACION GANANCIALES, CALIFICACION REGISTRAL, DIRECCION GENERAL REGISTROS NOTARIADO, JURISPRUDENCIA, INTERPRETACION
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 El plazo de un año entre los dos títulos públicos que habilitan la inmatriculación se cuenta desde la fecha del título material (fallecimiento del causante), y no la del formal (escritura de partición).
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, HERENCIA, PARTICION HERENCIA
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 En la inmatriculación por doble título, cuando el primero es una herencia, no es necesario acreditar la previa pertenencia del bien al causante, bastando la atribución que hace el heredero, y sin que sea obstáculo que el titular catastral sea una tercera persona.
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, HERENCIA, FRAUDE LEY, COORDINACION REGISTROS-CATASTRO, REFORMA LEGAL, REGLAMENTO HIPOTECARIO, DEROGACION NORMAS, TITULAR CATASTRAL
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 A efectos de la inmatriculación por doble título, deben estar debidamente justificadas las dudas o conjeturas que pudieran suscitar alguno de los negocios jurídicos implicados.
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, FRAUDE LEY, CALIFICACION REGISTRAL
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 Los riesgos de fraude implícitos en todo proceso simplificado de inmatriculación, como es el de doble título, no son suficientes para excluir la aplicación de la norma; la ley establece para ello garantías complementarias, como la publicación de edictos, la limitación de efectos respecto a terceros y la negación al inmatriculante de la condición de tercero.
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, HERENCIA, FRAUDE LEY, CALIFICACION REGISTRAL
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    03/06/2021 (16/06/2021) BOE-A-2021-10069 En la inmatriculación por doble título, siempre que haya duda fundada de invasión del dominio público, el registrador hará una comunicación previa a la administración afectada, como una fase más dentro de su calificación, previa al acuerdo de inscripción, suspensión o denegación.
    INMATRICULACION FINCA REGISTRAL, COORDINACION REGISTROS-CATASTRO, DOMINIO PUBLICO, PROCEDIMIENTO REGISTRAL, CALIFICACION REGISTRAL, NOTIFICACION, ADMINISTRACION PUBLICA
    Resumen:

    No supone una extralimitación competencial, sino todo lo contrario, que el registrador califique si los títulos presentados para inmatricular una finca cumplen los requisitos legales o han sido elaborados «ad hoc» de manera artificiosa para eludir el cumplimiento de la finalidad y razón de ser esencial de tales preceptos.

    En este expediente, el título inmatriculador es la escritura pública de aportación a la sociedad de gananciales, que es título apto para inmatricular.

    Se trata de un negocio de tráfico jurídico que tiene innegable trascendencia respecto del régimen jurídico aplicable en relación con el bien aportado, especialmente en lo atinente a la capacidad para administrarlo y disponer del mismo.

    Debe expresar la causa de la aportación y, en el presente caso, se dice que se hace con carácter oneroso y que se tendrá en cuenta en la futura liquidación de la sociedad conyugal.

    Por otro lado, no hay duda del carácter de título público y adquisitivo de la escritura de aceptación parcial de herencia, complementado con el título sucesorio, el testamento.

    En cuanto al lapso temporal mínimo de un año entre los dos títulos, tratándose de una adquisición hereditaria, debe computarse desde la fecha del fallecimiento del causante.

    En cuanto a las sospechas de la registradora, no pueden considerarse suficientemente fundadas: no es necesario acreditar el título de adquisición de la causante, si bien este título previo ha de ser válido. Tampoco es suficiente que la titularidad de las fincas en Catastro está en investigación, pues ya no es exigible el requisito de que la finca está catastrada a favor del transmitente o del adquirente. Cuestión distinta es que esa investigación pudiera provocar duda de invasión del dominio público, pero, en tal caso, la duda debería estar debidamente fundamentada y que se procediese conforme a lo prescrito en la Ley Hipotecaria, respecto a la consulta del registrador a la Administración Pública interesada.

    Ciertamente, el heredero pudiera no ser el verdadero propietario de las fincas que aporta a su sociedad conyugal y cuya inmatriculación se pretende, pero este mismo riesgo se dará con carácter general en todo proceso de inmatriculación que se pretenda al amparo del artículo 205 de la Ley Hipotecaria, riesgo del que es consciente el legislador.

    Precisamente por ello la práctica de la inmatriculación cuenta con las garantías complementarias respecto a la inscripción a la que da lugar, como son la publicación de edictos y la limitación de efectos respecto a terceros, además de la negación al inmatriculante de la condición de tercero a los efectos del artículo 34 de la misma ley.

    Loading…