Revista Notarial Notin

    Busqueda avanzada
    Novedades
    eyJidXNxdWVkYSI6bnVsbCwidm9jZXMiOm51bGwsInZvem9wIjpudWxsLCJ0ZXh0byI6bnVsbCwiZmVjaGFzIjpudWxsLCJmZWNoYXNQdWIiOm51bGwsInRleHRvbGVnaWJsZSI6bnVsbCwiZmVjaGFzbGVnaWJsZSI6bnVsbCwiZmVjaGFzUHVibGVnaWJsZSI6bnVsbH0=
    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 En el expediente de dominio notarial para la rectificación de la descripción de la finca, las dudas de identidad están limitadas al caso de sospecha de encubrimiento de un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria; (limitación casi inútil, porque hay que añadir todos los amplísimos motivos de duda de identidad, entre la finca y su representación gráfica, ya sea la catastral o una alternativa).
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, MOTIVACION ACTO ADMINISTRATIVO, CALIFICACION REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL, AGRUPACION FINCA REGISTRAL, FRAUDE LEY, GEORREFERENCIACION FINCA REGISTRAL
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 En el expediente de dominio notarial para rectificar la descripción de la finca, el registrador debe expresar al inicio sus dudas de identidad de la finca, excepto que se deriven del propio desarrollo del expediente.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, CALIFICACION REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL,
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 El expediente de dominio notarial para rectificar la descripción de la finca puede continuar, aunque el registrador exprese al inicio sus dudas de identidad de la finca, pero el notario debe abordar esas dudas en el expediente y realizar pruebas que las desvanezcan.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, CALIFICACION REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL,
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 No procede la anotación preventiva del expediente de dominio notarial para rectificar la descripción de la finca, cuando el registrador expresa, no ya dudas, sino la certeza de no corresponderse la finca con la referencia gráfica aportada.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL, ANOTACION PREVENTIVA, PROCEDIMIENTO REGISTRAL
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 En el expediente de dominio notarial para rectificar la descripción de la finca, la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión, pero no prueba la inexistencia de negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL, AGRUPACION FINCA REGISTRAL, FRAUDE LEY, LINDERO FINCA REGISTRAL, TUTELA JUDICIAL EFECTIVA
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 En el expediente de dominio notarial para rectificar la descripción de la finca, no es necesario que el registrador identifique las fincas colindantes que puedan verse afectadas, cuando la duda no es de invasión de un colindante inscrito, sino de una agrupación de un terreno colindante no inmatriculado.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, MOTIVACION ACTO ADMINISTRATIVO, CALIFICACION REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL, AGRUPACION FINCA REGISTRAL, FRAUDE LEY, LINDERO FINCA REGISTRAL,
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-875 Un informe municipal es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o la localización catastral de la finca, pero no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL, GEORREFERENCIACION FINCA REGISTRAL
    Resumen:

    El expediente del artículo 201 de la Ley Hipotecaria aparece como heredero del anterior expediente de dominio judicial para la constatación de excesos de cabida. En su apartado 1 (con redacción diferenciada de la del apartado 3) limita los supuestos en los que pueden manifestarse dudas de identidad de la finca: “que el expediente de rectificación de descripción registral encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria”. Además, la representación gráfica catastral o la alternativa debe ser objeto de calificación registral, y las dudas que en tales casos puede albergar el registrador han de referirse a que la representación gráfica de la finca coincida en todo o parte con otra base gráfica inscrita o con el dominio público, a la posible invasión de fincas colindantes inmatriculadas o a que se encubriese un negocio traslativo u operaciones de modificación de entidad hipotecaria.

    La sola magnitud del exceso o la existencia de una alteración de linderos no pueden basar la denegación de la inscripción sin más justificación.

    El registrador al tiempo de expedir la certificación debe manifestar las dudas de identidad que pudieran impedir la inscripción una vez terminado el procedimiento. Así sucede en el caso de este expediente en el que en la certificación ya se advirtieron las dudas de identidad. Y ello sin perjuicio de la calificación que proceda, cuando de la tramitación resulte un cambio en las circunstancias o datos que se tuvieron a la vista al tiempo de expedir la certificación.

    En el caso de este recurso el notario recurrente alega que la calificación final se añadieron datos (como la fecha de los antecedentes catastrales consultados o el número de parcelas y su superficie) que no figuraban en la manifestación de las dudas de identidad al tiempo de expedir la certificación al comienzo del expediente.

    Sin embargo, tales alegaciones no pueden ser estimadas. Debe considerarse que el notario, a través de una simple consulta a la Sede Electrónica del Catastro, tiene acceso a dichos antecedentes catastrales a los que se refiere la certificación expedida, pudiendo fácilmente conocerlos a los efectos de poder practicar las diligencias oportunas dirigidas a resolver en el acta la cuestión planteada en la certificación. A pesar de ello, las dudas de identidad motivadas por alteraciones catastrales expresadas con toda claridad en la certificación no fueron siquiera referidas en ningún punto del acta, ni, en consecuencia, se realiza ninguna actuación relativa a dichas dudas.

    Este Centro Directivo ha reiterado la posibilidad de continuar el expediente pese a haberse señalado dudas de identidad en la certificación inicial, y ello posibilita la práctica de la anotación preventiva, a los efectos de dar publicidad registral a la pendencia del mismo. Unicamente en los supuestos en los que el registrador deniegue la expedición de la certificación por entender que no es posible la continuación del procedimiento (por ejemplo, cuando en el supuesto de inmatriculación exista la certeza de que la finca se encuentra inscrita), procederá asimismo la denegación de la práctica de la anotación.

    En el presente caso, las dudas de identidad que expone el registrador se fundamentan, esencialmente, en las alteraciones físicas que resultan de la consulta de antecedentes catastrales en la Sede Electrónica del Catastro, unido a una enorme desproporción de superficie, lo que estima, según se expone con detalle en la calificación, indiciario de un incremento superficial a costa de un terreno adicional colindante.

    Y las evidencias puestas de manifiesto en la calificación no resultan desvirtuadas por lo actuado en el acta; no resulta diligencia ni prueba alguna que acredite la existencia de errores en la medición originaria de la finca, dando lugar a una diferencia superficial desproporcionada, según se advierte en la certificación; tampoco se hace referencia a los antecedentes catastrales de los que resulta la existencia de dos parcelas catastrales que se han agrupado, poniendo de manifiesto una alteración de la realidad física, sin que haya quedado acreditado que la diferencia de superficie ya estuviera incluida en la finca registral, descartando la adición de terreno colindante.

    Si bien la ausencia de oposición de los titulares de fincas colindantes excluye la indefensión o perjuicio a los mismos; ello no determina la inexistencia de posibles negocios jurídicos o adiciones de terreno no documentadas.

    En cuanto a las alegaciones del notario, la falta de concreción de las fincas colindantes que puedan verse afectadas no encaja en el supuesto que nos ocupa ya que la cuestión no es que se afecte o invada un colindante inscrito, sino que encubra una operación de agregación o agrupación de terreno colindante no inmatriculado.

    En cuanto al informe municipal, el mismo ya se tuvo a la vista al tiempo de expedir la certificación en la que se advierten las dudas, y si bien es el documento idóneo para acreditar el cambio de numeración de la calle o incluso la localización catastral de la finca, no puede acreditar la correspondencia de la representación gráfica con la finca registral.

    Por otra parte, no alteran las anteriores conclusiones las manifestaciones sobre las causas que pudieron originar la alteración catastral que se vierten en el escrito de recurso. En primer lugar, porque el objeto de recurso está limitado a la documentación que el registrador tuvo a la vista para emitir su calificación. Y, en segundo lugar, porque dichas manifestaciones no pasan de ser meras suposiciones o conjeturas que carecen de apoyo documental alguno.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-874 Están justificada la duda de identidad que impide rectificar la descripción de la finca cuando la oposición de un colindante, que además está debidamente documentada, revela una situación de conflicto.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, MOTIVACION ACTO ADMINISTRATIVO, CALIFICACION REGISTRAL, LINDERO FINCA REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL
    Resumen:

    Una vez realizadas las actuaciones previstas en el artículo 199 de la Ley Hipotecaria, el registrador suspende la inscripción oponiendo dudas de que dicha representación gráfica invada una finca colindante inmatriculada, procedente por segregación de la que pretende inscribir su representación, en base a la oposición del titular registral de la misma, que alega, en síntesis, diversas cuestiones acerca de errores en varios títulos otorgados por el recurrente (dos segregaciones previamente realizadas o declaración de obra nueva), que la superficie correcta es la que refleja el Catastro y que se invade un patio perteneciente a la finca de su titularidad. Asimismo, pone de manifiesto la existencia de reclamaciones extrajudiciales sobre la titularidad de dicho patio. Todo ello acompañado de abundante documentación en soporte de cada una de sus afirmaciones, así como informe técnico sobre superficie de su finca.

    En el presente caso resultan claramente identificadas y fundamentadas las dudas del registrador en la nota de calificación en cuanto a la existencia de conflicto entre fincas colindantes y posible invasión de otra finca inmatriculada. Se evidencia que no es pacífica la delimitación gráfica alternativa a la catastral propuesta. Y sin que proceda, como pretende el recurrente, que el registrador en su calificación o esta Dirección General en sede de recurso pueda resolver el conflicto entre colindantes que se pone de manifiesto, resultando improcedentes las referencias a impugnación de la documentación aportada, cuestiones que estarán reservadas a los tribunales de justicia.

    Toda vez que existen dudas que impiden la inscripción de la representación gráfica, podrá acudirse al expediente de deslinde, sin perjuicio de poder acudir al juicio declarativo correspondiente.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-874 En caso de duda de identidad que impide rectificar la descripción de la finca, por oposición de un colindante, que alega invasión de su propiedad, cabe resolver la cuestión mediante un deslinde, en el oportuno expediente de dominio notarial.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, MOTIVACION ACTO ADMINISTRATIVO, CALIFICACION REGISTRAL, LINDERO FINCA REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, DESLINDE/AMOJONAMIENTO, JURISDICCION VOLUNTARIA NOTARIAL
    Resumen:

    Una vez realizadas las actuaciones previstas en el artículo 199 de la Ley Hipotecaria, el registrador suspende la inscripción oponiendo dudas de que dicha representación gráfica invada una finca colindante inmatriculada, procedente por segregación de la que pretende inscribir su representación, en base a la oposición del titular registral de la misma, que alega, en síntesis, diversas cuestiones acerca de errores en varios títulos otorgados por el recurrente (dos segregaciones previamente realizadas o declaración de obra nueva), que la superficie correcta es la que refleja el Catastro y que se invade un patio perteneciente a la finca de su titularidad. Asimismo, pone de manifiesto la existencia de reclamaciones extrajudiciales sobre la titularidad de dicho patio. Todo ello acompañado de abundante documentación en soporte de cada una de sus afirmaciones, así como informe técnico sobre superficie de su finca.

    En el presente caso resultan claramente identificadas y fundamentadas las dudas del registrador en la nota de calificación en cuanto a la existencia de conflicto entre fincas colindantes y posible invasión de otra finca inmatriculada. Se evidencia que no es pacífica la delimitación gráfica alternativa a la catastral propuesta. Y sin que proceda, como pretende el recurrente, que el registrador en su calificación o esta Dirección General en sede de recurso pueda resolver el conflicto entre colindantes que se pone de manifiesto, resultando improcedentes las referencias a impugnación de la documentación aportada, cuestiones que estarán reservadas a los tribunales de justicia.

    Toda vez que existen dudas que impiden la inscripción de la representación gráfica, podrá acudirse al expediente de deslinde, sin perjuicio de poder acudir al juicio declarativo correspondiente.

    04/12/2019 (21/01/2020) BOE-A-2020-874 En caso de oposición de un colindante a que se rectifique la descripción de la finca, por entender que invade su propiedad, no corresponde a la calificación, sino a los tribunales, decidir sobre tal controversia, ni sobre la impugnación que hace el promotor del expediente de la documentación aportada por el colindante.
    RECTIFICACION REGISTRO, DESCRIPCION FINCA REGISTRAL, EXPEDIENTE DOMINIO, JURISDICCION VOLUNTARIA, LINDERO FINCA REGISTRAL, IDENTIDAD FINCA REGISTRAL, RECURSO GUBERNATIVO, CALIFICACION REGISTRAL,
    Resumen:

    Una vez realizadas las actuaciones previstas en el artículo 199 de la Ley Hipotecaria, el registrador suspende la inscripción oponiendo dudas de que dicha representación gráfica invada una finca colindante inmatriculada, procedente por segregación de la que pretende inscribir su representación, en base a la oposición del titular registral de la misma, que alega, en síntesis, diversas cuestiones acerca de errores en varios títulos otorgados por el recurrente (dos segregaciones previamente realizadas o declaración de obra nueva), que la superficie correcta es la que refleja el Catastro y que se invade un patio perteneciente a la finca de su titularidad. Asimismo, pone de manifiesto la existencia de reclamaciones extrajudiciales sobre la titularidad de dicho patio. Todo ello acompañado de abundante documentación en soporte de cada una de sus afirmaciones, así como informe técnico sobre superficie de su finca.

    En el presente caso resultan claramente identificadas y fundamentadas las dudas del registrador en la nota de calificación en cuanto a la existencia de conflicto entre fincas colindantes y posible invasión de otra finca inmatriculada. Se evidencia que no es pacífica la delimitación gráfica alternativa a la catastral propuesta. Y sin que proceda, como pretende el recurrente, que el registrador en su calificación o esta Dirección General en sede de recurso pueda resolver el conflicto entre colindantes que se pone de manifiesto, resultando improcedentes las referencias a impugnación de la documentación aportada, cuestiones que estarán reservadas a los tribunales de justicia.

    Toda vez que existen dudas que impiden la inscripción de la representación gráfica, podrá acudirse al expediente de deslinde, sin perjuicio de poder acudir al juicio declarativo correspondiente.

    Loading…